«La palta chilena debe su carácter excepcional a su origen, el cuidado meticuloso y la maduración lenta y natural en el árbol. Un clima con variaciones de temperaturas muy beneficiosas que hacen aumentar el contenido de aceite de palta, consiguiendo mayor sabor y una cremosidad excepcional.»
Cultivado bajo el sol generoso y regada con aguas puras de la cordillera de los Andes, cada palta desarrolla una textura suave, cremosa y sedosa. Con un sabor intenso con matices entre nuez y avellana que realzan cualquier plato, desde la simple tostada del desayuno hasta sofisticadas creaciones culinarias.
Chile tiene un alto consumo interno, la palta es un elemento esencial y cotidiano siendo un alimento básico en su alimentación.





